jueves, 27 de diciembre de 2012

Persona del año


La revista Time ha elegido al Presidente Obama como hombre del año, el diario El País a Juan Manuel Santos, así que, inmerso en la fiebre de rememoraciones que hacen los medios todos los años he decidido dedicar una pequeña reseña al que considero ha sido la persona del año. Obviamente es un criterio sumamente subjetivo pero me pareció una forma simpática de cerrar el 2012 en esta bitácora.
Si tuviera que hacer un recorrido por los acontecimientos del presente año se me irían amontonando los personajes a medida que corren los meses, desde los Juegos Olímpicos, hasta Obama pasando por la cascada de líderes políticos que han ganado o perdido elecciones. Si hubiera escrito este artículo en verano el personaje designado habría sido el Presidente de la República Francesa Françoise Hollande, pero ha resultado que el semestre que Hollande lleva en el Elíseo no ha sido tan prometedor como se esperaba. Es cierto que Monsieur Normal ha desahuciado la histeria y el amarillismo instalado en el Elíseo, pero al final no ha colmado mis esperanzas como para nombrarlo personaje del año. 
Es por ello que me he decantado por su rival en el concierto de las naciones europeas: la Canciller de la Bundesrepublik Angela Merkel. 
Considero que Angela Merkel, su ideología, sus filias y fobias han condicionado de tal manera la vida continental que ha llevado a una Europa del Sur en crisis a una profunda depresión. Ha llevado a un Reino Unido siempre euroescéptico a tomar una senda de alejamiento paulatino de la Europa Comunitaria y, en fin, ha puesto los cimientos y casi el tejado de una Europa de Ricos y una Europa de pobres.
Es una pena la elección de este personaje del año, pero nadie ha dicho que el personaje del año tenga que ser para bien. La Canciller del Reich ha marcado el rumbo de las políticas que han deteriorado economías en profunda crisis de tal manera que todos debemos darle las gracias. 
La Canciller del Reich cree que obra movida por objetivos criterios económicos cuando en realidad su política económica no es más que una amalgama de filosofía decimonónica de Max Weber y profundos traumas luteranos sobre la expiación de los pecados. 
Los excesos de los católicos y pecadores ciudadanos del Mediterráneo han de ser expiados mediante una purga de austeridad y cuaresma al más puro estilo luterano. Y para eso ha contado con la inestimable ayuda de sus hermanos luteranos de Finlandia y la escoria calvinista de Holanda. 
La asunción de sus políticas por parte del Primer Ministro español hace que la elección de Merkel aunque dolorosa sea inevitable. Forzar al Parlamento Italiano la elección de un Primer Ministro al margen de la legitimidad de las urnas es una obra de la bundeskanzlerin, de la que veremos la secuela en Febrero. 
La financiación prácticamente gratuita que está obteniendo el tesoro germano se debe al caos de deuda en los países del mediterráneo, caos que aunque ella no ha propiciado si ha ayudado a agravar y dilatar en el tiempo. Financiación prácticamente gratuita para paliar el gravísimo agujero que tiene la banca regional germana. Una operación de piratería sumamente elaborada que no merece otra cosa que nuestra admiración, porque no solo no se tiene como tal sino que está siendo aplaudida por sus súbditos europeos. 
Sin duda el 2012 ha sido el año de Alemania. Una Europa basada en la cooperación fraco-alemana que aglutinaba las dos Europas y la dotaba de una mayor legitimidad ha sido sustituída por un papel de preponderancia germana basada en su pujanza económica. Francia, está demostrando no encontrarse a la altura, a pesar de que el Club Med ha forzado acuerdos que después unilateralmente no se han puesto en práctica porque iban en contra de la Reichskanzlerin. 
Es cierto que Alemania nunca buscó la hegemonía en la Europa Comunitaria, pero empieza a sentirse cómoda imponiendo su criterio a 400 millones de europeos. Empiezan a perfilarse planes alemanes para regiones europeas deprimidas que recuerda a podredumbres pasadas.
Alemania, demasiado grande para Europa, pero demasiado pequeña para el mundo en palabras de Henry Kissinger se encuentra en la búsqueda de un modelo de relaciones exteriores que intenta huir de los traumas pasados usando a la UE como trampolín, una UE con un poder blando único en el mundo que no comporte los temores de un resurgir germano. Una UE en la que el peso alemán es tan patente que está provocando la fractura del sur y la huída del Reino Unido. 
Por eso mi elección de personaje del año recae sobre la Reichskanzler.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad.

The New England Courant desea a sus abnegados lectores unas Felices Fiestas y un próspero año 2013.


sábado, 22 de diciembre de 2012

La segunda Diplomacia de Obama.



Barack Obama ha nominado para el cargo de Secretario de Estado, en sustitución de Hillary Clinton, a John Kerry. Senador Demócrata por Massachusetts, candidato presidencial en 2004, presidente de la Comisión de Exteriores del Senado e hijo de un diplomático.
Como decía el New York Times, es un papel para el que se ha estado preparando toda su vida. Es el papel de su vida, y ha de desempeñarlo con habilidad, porque no es lo mismo el comité de Exteriores del Senado que jugar en el Ejecutivo. El Presidente ha llevado, junto con un pequeño círculo de asesores, importantísimos temas de exteriores al margen de Estado y ha contado con la lealtad de Hillary Clinton. John Kerry, que ha gozado de un reconocimiento singular en el Senado, tendrá que aprender a tolerar que los temas de China, Irán o Corea del Norte los lleve la Casa Blanca con independencia de Estado. Más en los segundos mandatos que suelen ser los de mayor proyección exterior de un presidente.
No será una tarea difícil para Kerry, quien ya ha jugado un importante papel para la administración Obama en su primer mandato, ayudando a la aprobación de los tratados de limitación y desmantelamiento de armas nucleares con Rusia.
Aunque la dicha de John Kerry no es total puesto que todos en Capitol Hill sabemos que Kerry es segundo plato. No era la opción personal de Obama. Ésta era la embajadora ante las Naciones Unidas, Susan Rice, quien declinó la nominación ante el difícil proceso de nominación que había anunciado John McCain, quien había organizado una dura oposición en el Comité de Exteriores del Senado para evitar su elección y forzar la de su colega John Kerry que deja así un puesto vacante en dicha Comisión. Sea como fuere soy de la opinión que Kerry no solo es mejor que Susan Rice, sino que era la única opción posible. El Presidente además tiene una deuda personal con John Kerry, al haberlo elegido en 2004 para abrir la Convención Demócrata que designó a Kerry como candidato a la presidencia. Discurso que aupó a Obama como estrella del Partido. 
Pero los retos a los que se enfrentará el nuevo Secretario de Estado, el primer varón blanco que ocupa Estado desde hace dieciséis años, y qué postura tiene sobre ellos son cuestiones sobre las que intentaré arrojar un poco de luz a tenor de un artículo interesantísimo publicado por The New Republic. 
En Siria, el futuro Secretario de Estado cometió un error de cálculo importantísimo al tomar a Al Assad como uno de los "actores importantes para la consecución de la paz en la región". Desafortunadas declaraciones realizadas después de una cena con el mandatario Sirio, sobre todo con la actual escalada de violencia en el país árabe que se encuentra sumido en una guerra civil donde Al Assad ha movilizado incluso su armamento químico. Desde entonces la postura de Kerry hacia siria se ha ido moderando hasta llegara proponer zonas de exclusión y armar a los rebeldes.
Mucho más cauto se mostró el presidente de la Comisión de Exteriores del Senado en cuanto al caso Libio, siendo una de las primeras voces que instaron la delimitación de zonas de exclusión aérea. Llama por tanto la atención su torpeza en el caso sirio. 
En cuanto a las relaciones con China, tema que Obama desea llevar personalmente, Kerry encabezó una rebelión del Senado para avergonzar y presionar al gigante asiático por el robo de secretos comerciales americanos y la torticera política monetaria china, encaminada a fomentar las exportaciones y dificultar importaciones. Según Kerry, los ciberataques y el robo de la propiedad intelectual son los principales puntos de fricción. Pero habrá que ver la postura que toma en la incipiente escalada de tensiones en Extremo Oriente que está teniendo lugar con el cambio de líderes en Corea del Sur, Japón y la misma China, más nacionalistas y beligerantes. 
En cuanto al interminable conflicto en Afganistán, John Kerry ha dejado patente lo que muchos pensamos, que no existe posibilidad de victoria militar en ese país centroasiático. Kerry es partidario de acciones políticas que incluyen las negociaciones con los sectores más moderados de los talibanes (si es que existe tal cosa) y acelerar el repliegue militar americano
Con lo sucedido en el ataque a la Legación diplomática en Bengasi, Kerry se enfrentó, con la ayuda del  excandidato republicano a la presidencia, John McCain, a la politización que del episodio hizo Mitt Romney. "Fue un desgraciado episodio de terrorismo y cuando sucede a miles de kms de aquí no me viene a la cabeza el juego político" enfatizó el Senador Kerry. 
Con luces y sombras, el Senador Kerry me parece el hombre indicado para dirigir Estado. Leal al Presidente desde el principio, habrá que ver si está a la altura de Hillary Clinton quien, a pesar de ser la más dura contrincante del Presidente durante las primarias del 2008, fue la más leal de sus Secretarios en el Gobierno. Una lealtad que le ha llevado a ser la mujer más carismática de Estados Unidos. 
Kerry puede que tenga sombras, quien no las tiene con treinta años de política a sus españdas, pero es un hombre cabal y con mucha experiencia. Es, sin duda, el trabajo para el que lleva preparándose toda su vida. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Editorial: Italia necesita deshacerse de Berlusconi


Un fantasma recorre la política europea. Se trata del incombustible Silvio Berlusconi, el único político que tiene en su haber el honor de ser el Primer Ministro Italiano que más tiempo ininterrumpido ha estado en el cargo desde la II Guerra Mundial, algo muy difícil dado el endemioniado sistema político italiano. En noviembre de 2011 muchos le dábamos políticamente por muerto, la prima de riesgo y la presión de la Europa Comunitaria forzaron su salida del gobierno y situaron en el Palacio Chigi a un excomisario de la UE en una maniobra de dudosa legitimidad y en connivencia con sus colegas europeos.
Dada la caótica situación política italiana, la opinión pública vio en Monti la solución a los males del país. A corto plazo fue una buena solución, logró situar a Italia fuera de los focos de los mercados y ha capeado con éxito la marejada que está golpeando fuertemente a España. No solo eso, con las cuentas públicas italianas en estado de coma ha logrado situar a Italia en el centro de las decisiones comunitarias, instituyendo las reuniones tripartitas (Francia, Alemania e Italia) previas a las Cumbres de jefes Estado y de Gobierno de la UE.
Pero es complicado jugar en política sin un equipo propio, y en el infernal mapa político italiano ya ha sido un milagro que Monti haya sobrevivido un año entero, pero ahora que se acercan las elecciones de 2013 los partidos comienzan a mostrarse inquietos por sus perspectivas futuras.
El partido Democrático ha llevado a cabo unas modélicas primarias donde ha salido elegido el veterano político Bersani, que tiene la esperanza de obtener unos resultados prometedores. Pero es el campo del centro-derecha en el que se muestra la incertidumbre. Monti y su gran valedor, el Presidente de la República Napolitano, contaban con que pasadas las elecciones Monti contase con el apoyo del centro derecha italiano y la voluntad de pacto de Bersani para continuar con las reformas que no han pasado de meros bocetos. 
El anuncio de Il Cavaliere de que "por el bien de Italia" iba a concurrir a las elecciones no fue una sorpresa en la política italiana tras el virulento discurso del Secretario General del PDL, Angelino Alfano, en el que anunciaba la retirada de su apoyo parlamentario al gobierno Monti. Probablemente para huir de los numerosos casos de corrupción política, prostitución y corrupción de menores que pesan sobre Il Cavaliere, Silvio Berlusconi se presenta para usar, una vez más, el poder como escudo frente a la Justicia.
Como un hooligan de la política, Berlusconi no ha podido elegir mejor momento y lugar para su anuncio, un entrenamiento del club de fútbol de su propiedad, el AC Milan, el pasado sábado, cuando resta un mes para la aprobación de los presupuestos de 2013. 
Mario Monti ha recibido la noticia en el intermedio del inicio de la temporada de ópera de la Scalla de Milán, y como buen aficionado a la ópera ha sabido muy bien manejar sus armas. Ha acudido a Roma a plantear su inmediata dimisión a Giorgio Napolitano para dejar huérfano al centro Italiano. La decisión de Monti ha sido una jugada política maestra de quien tiene a gala no ser político. Con su retirada, Monti deja al electorado solo frente a Berlusconi, propicia la elección de un parlamento muy dividido y fragmentado donde la primera fuerza política podría ser el PD y deja las bases para una debilidad parlamentaria que le devuelva el poder ante la triste alternativa. O yo o el caos parlamentario de gabinetes débiles. 
Monti tampoco es lo que parece, es un político en toda regla, habla como un político y actúa como un político. Sus reformas no son tales, son solo esbozos que no se han llevado a cabo. El profesor se ha escondido del chaparrón con maestría debajo del paraguas de la crisis española mientras no iniciaba ni una de sus reformas estrella. No ha reformado el mercado laboral, ni la administración. Solo ha subido los impuestos y el precio de los servicios públicos. Con todo es la mejor opción si Italia no quiere quedarse a la intemperie de la crisis de deuda soberana.
Claro que el populismo imperante en Italia y el caciquismo de la mafia en el Mezzogiorno pueden aupar de nuevo a Silvio, lo que dejaría a Italia a la altura del betún político.
Monti por su parte cuenta con un importante apoyo del centro político italiano, de los grandes industriales del norte capitaneados por el presidente de Ferrari, Montezemolo, y de la Iglesia que se ha alejado de Silvio por sus reiterados escándalos. 
Por tanto, me inclino personalmente por opinar que la opción más deseable para Italia sería un gobierno de Mario Monti con el principal apoyo del PD de Bersani y un hundimiento del PDL para que los italianos se puedan librar del cáncer político que supone el populista hooligan de la política continental. Aunque nunca se sabe, pues Silvio es un político correoso y populista que puede dar la campanada una vez más. Por el bien de Italia, y de España por contagio, esperemos que no. La subida de la prima de riesgo es un anuncio de que la estabilidad no comulga con Silvio Berlusconi.