jueves, 27 de diciembre de 2012

Persona del año


La revista Time ha elegido al Presidente Obama como hombre del año, el diario El País a Juan Manuel Santos, así que, inmerso en la fiebre de rememoraciones que hacen los medios todos los años he decidido dedicar una pequeña reseña al que considero ha sido la persona del año. Obviamente es un criterio sumamente subjetivo pero me pareció una forma simpática de cerrar el 2012 en esta bitácora.
Si tuviera que hacer un recorrido por los acontecimientos del presente año se me irían amontonando los personajes a medida que corren los meses, desde los Juegos Olímpicos, hasta Obama pasando por la cascada de líderes políticos que han ganado o perdido elecciones. Si hubiera escrito este artículo en verano el personaje designado habría sido el Presidente de la República Francesa Françoise Hollande, pero ha resultado que el semestre que Hollande lleva en el Elíseo no ha sido tan prometedor como se esperaba. Es cierto que Monsieur Normal ha desahuciado la histeria y el amarillismo instalado en el Elíseo, pero al final no ha colmado mis esperanzas como para nombrarlo personaje del año. 
Es por ello que me he decantado por su rival en el concierto de las naciones europeas: la Canciller de la Bundesrepublik Angela Merkel. 
Considero que Angela Merkel, su ideología, sus filias y fobias han condicionado de tal manera la vida continental que ha llevado a una Europa del Sur en crisis a una profunda depresión. Ha llevado a un Reino Unido siempre euroescéptico a tomar una senda de alejamiento paulatino de la Europa Comunitaria y, en fin, ha puesto los cimientos y casi el tejado de una Europa de Ricos y una Europa de pobres.
Es una pena la elección de este personaje del año, pero nadie ha dicho que el personaje del año tenga que ser para bien. La Canciller del Reich ha marcado el rumbo de las políticas que han deteriorado economías en profunda crisis de tal manera que todos debemos darle las gracias. 
La Canciller del Reich cree que obra movida por objetivos criterios económicos cuando en realidad su política económica no es más que una amalgama de filosofía decimonónica de Max Weber y profundos traumas luteranos sobre la expiación de los pecados. 
Los excesos de los católicos y pecadores ciudadanos del Mediterráneo han de ser expiados mediante una purga de austeridad y cuaresma al más puro estilo luterano. Y para eso ha contado con la inestimable ayuda de sus hermanos luteranos de Finlandia y la escoria calvinista de Holanda. 
La asunción de sus políticas por parte del Primer Ministro español hace que la elección de Merkel aunque dolorosa sea inevitable. Forzar al Parlamento Italiano la elección de un Primer Ministro al margen de la legitimidad de las urnas es una obra de la bundeskanzlerin, de la que veremos la secuela en Febrero. 
La financiación prácticamente gratuita que está obteniendo el tesoro germano se debe al caos de deuda en los países del mediterráneo, caos que aunque ella no ha propiciado si ha ayudado a agravar y dilatar en el tiempo. Financiación prácticamente gratuita para paliar el gravísimo agujero que tiene la banca regional germana. Una operación de piratería sumamente elaborada que no merece otra cosa que nuestra admiración, porque no solo no se tiene como tal sino que está siendo aplaudida por sus súbditos europeos. 
Sin duda el 2012 ha sido el año de Alemania. Una Europa basada en la cooperación fraco-alemana que aglutinaba las dos Europas y la dotaba de una mayor legitimidad ha sido sustituída por un papel de preponderancia germana basada en su pujanza económica. Francia, está demostrando no encontrarse a la altura, a pesar de que el Club Med ha forzado acuerdos que después unilateralmente no se han puesto en práctica porque iban en contra de la Reichskanzlerin. 
Es cierto que Alemania nunca buscó la hegemonía en la Europa Comunitaria, pero empieza a sentirse cómoda imponiendo su criterio a 400 millones de europeos. Empiezan a perfilarse planes alemanes para regiones europeas deprimidas que recuerda a podredumbres pasadas.
Alemania, demasiado grande para Europa, pero demasiado pequeña para el mundo en palabras de Henry Kissinger se encuentra en la búsqueda de un modelo de relaciones exteriores que intenta huir de los traumas pasados usando a la UE como trampolín, una UE con un poder blando único en el mundo que no comporte los temores de un resurgir germano. Una UE en la que el peso alemán es tan patente que está provocando la fractura del sur y la huída del Reino Unido. 
Por eso mi elección de personaje del año recae sobre la Reichskanzler.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad.

The New England Courant desea a sus abnegados lectores unas Felices Fiestas y un próspero año 2013.


sábado, 22 de diciembre de 2012

La segunda Diplomacia de Obama.



Barack Obama ha nominado para el cargo de Secretario de Estado, en sustitución de Hillary Clinton, a John Kerry. Senador Demócrata por Massachusetts, candidato presidencial en 2004, presidente de la Comisión de Exteriores del Senado e hijo de un diplomático.
Como decía el New York Times, es un papel para el que se ha estado preparando toda su vida. Es el papel de su vida, y ha de desempeñarlo con habilidad, porque no es lo mismo el comité de Exteriores del Senado que jugar en el Ejecutivo. El Presidente ha llevado, junto con un pequeño círculo de asesores, importantísimos temas de exteriores al margen de Estado y ha contado con la lealtad de Hillary Clinton. John Kerry, que ha gozado de un reconocimiento singular en el Senado, tendrá que aprender a tolerar que los temas de China, Irán o Corea del Norte los lleve la Casa Blanca con independencia de Estado. Más en los segundos mandatos que suelen ser los de mayor proyección exterior de un presidente.
No será una tarea difícil para Kerry, quien ya ha jugado un importante papel para la administración Obama en su primer mandato, ayudando a la aprobación de los tratados de limitación y desmantelamiento de armas nucleares con Rusia.
Aunque la dicha de John Kerry no es total puesto que todos en Capitol Hill sabemos que Kerry es segundo plato. No era la opción personal de Obama. Ésta era la embajadora ante las Naciones Unidas, Susan Rice, quien declinó la nominación ante el difícil proceso de nominación que había anunciado John McCain, quien había organizado una dura oposición en el Comité de Exteriores del Senado para evitar su elección y forzar la de su colega John Kerry que deja así un puesto vacante en dicha Comisión. Sea como fuere soy de la opinión que Kerry no solo es mejor que Susan Rice, sino que era la única opción posible. El Presidente además tiene una deuda personal con John Kerry, al haberlo elegido en 2004 para abrir la Convención Demócrata que designó a Kerry como candidato a la presidencia. Discurso que aupó a Obama como estrella del Partido. 
Pero los retos a los que se enfrentará el nuevo Secretario de Estado, el primer varón blanco que ocupa Estado desde hace dieciséis años, y qué postura tiene sobre ellos son cuestiones sobre las que intentaré arrojar un poco de luz a tenor de un artículo interesantísimo publicado por The New Republic. 
En Siria, el futuro Secretario de Estado cometió un error de cálculo importantísimo al tomar a Al Assad como uno de los "actores importantes para la consecución de la paz en la región". Desafortunadas declaraciones realizadas después de una cena con el mandatario Sirio, sobre todo con la actual escalada de violencia en el país árabe que se encuentra sumido en una guerra civil donde Al Assad ha movilizado incluso su armamento químico. Desde entonces la postura de Kerry hacia siria se ha ido moderando hasta llegara proponer zonas de exclusión y armar a los rebeldes.
Mucho más cauto se mostró el presidente de la Comisión de Exteriores del Senado en cuanto al caso Libio, siendo una de las primeras voces que instaron la delimitación de zonas de exclusión aérea. Llama por tanto la atención su torpeza en el caso sirio. 
En cuanto a las relaciones con China, tema que Obama desea llevar personalmente, Kerry encabezó una rebelión del Senado para avergonzar y presionar al gigante asiático por el robo de secretos comerciales americanos y la torticera política monetaria china, encaminada a fomentar las exportaciones y dificultar importaciones. Según Kerry, los ciberataques y el robo de la propiedad intelectual son los principales puntos de fricción. Pero habrá que ver la postura que toma en la incipiente escalada de tensiones en Extremo Oriente que está teniendo lugar con el cambio de líderes en Corea del Sur, Japón y la misma China, más nacionalistas y beligerantes. 
En cuanto al interminable conflicto en Afganistán, John Kerry ha dejado patente lo que muchos pensamos, que no existe posibilidad de victoria militar en ese país centroasiático. Kerry es partidario de acciones políticas que incluyen las negociaciones con los sectores más moderados de los talibanes (si es que existe tal cosa) y acelerar el repliegue militar americano
Con lo sucedido en el ataque a la Legación diplomática en Bengasi, Kerry se enfrentó, con la ayuda del  excandidato republicano a la presidencia, John McCain, a la politización que del episodio hizo Mitt Romney. "Fue un desgraciado episodio de terrorismo y cuando sucede a miles de kms de aquí no me viene a la cabeza el juego político" enfatizó el Senador Kerry. 
Con luces y sombras, el Senador Kerry me parece el hombre indicado para dirigir Estado. Leal al Presidente desde el principio, habrá que ver si está a la altura de Hillary Clinton quien, a pesar de ser la más dura contrincante del Presidente durante las primarias del 2008, fue la más leal de sus Secretarios en el Gobierno. Una lealtad que le ha llevado a ser la mujer más carismática de Estados Unidos. 
Kerry puede que tenga sombras, quien no las tiene con treinta años de política a sus españdas, pero es un hombre cabal y con mucha experiencia. Es, sin duda, el trabajo para el que lleva preparándose toda su vida. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Editorial: Italia necesita deshacerse de Berlusconi


Un fantasma recorre la política europea. Se trata del incombustible Silvio Berlusconi, el único político que tiene en su haber el honor de ser el Primer Ministro Italiano que más tiempo ininterrumpido ha estado en el cargo desde la II Guerra Mundial, algo muy difícil dado el endemioniado sistema político italiano. En noviembre de 2011 muchos le dábamos políticamente por muerto, la prima de riesgo y la presión de la Europa Comunitaria forzaron su salida del gobierno y situaron en el Palacio Chigi a un excomisario de la UE en una maniobra de dudosa legitimidad y en connivencia con sus colegas europeos.
Dada la caótica situación política italiana, la opinión pública vio en Monti la solución a los males del país. A corto plazo fue una buena solución, logró situar a Italia fuera de los focos de los mercados y ha capeado con éxito la marejada que está golpeando fuertemente a España. No solo eso, con las cuentas públicas italianas en estado de coma ha logrado situar a Italia en el centro de las decisiones comunitarias, instituyendo las reuniones tripartitas (Francia, Alemania e Italia) previas a las Cumbres de jefes Estado y de Gobierno de la UE.
Pero es complicado jugar en política sin un equipo propio, y en el infernal mapa político italiano ya ha sido un milagro que Monti haya sobrevivido un año entero, pero ahora que se acercan las elecciones de 2013 los partidos comienzan a mostrarse inquietos por sus perspectivas futuras.
El partido Democrático ha llevado a cabo unas modélicas primarias donde ha salido elegido el veterano político Bersani, que tiene la esperanza de obtener unos resultados prometedores. Pero es el campo del centro-derecha en el que se muestra la incertidumbre. Monti y su gran valedor, el Presidente de la República Napolitano, contaban con que pasadas las elecciones Monti contase con el apoyo del centro derecha italiano y la voluntad de pacto de Bersani para continuar con las reformas que no han pasado de meros bocetos. 
El anuncio de Il Cavaliere de que "por el bien de Italia" iba a concurrir a las elecciones no fue una sorpresa en la política italiana tras el virulento discurso del Secretario General del PDL, Angelino Alfano, en el que anunciaba la retirada de su apoyo parlamentario al gobierno Monti. Probablemente para huir de los numerosos casos de corrupción política, prostitución y corrupción de menores que pesan sobre Il Cavaliere, Silvio Berlusconi se presenta para usar, una vez más, el poder como escudo frente a la Justicia.
Como un hooligan de la política, Berlusconi no ha podido elegir mejor momento y lugar para su anuncio, un entrenamiento del club de fútbol de su propiedad, el AC Milan, el pasado sábado, cuando resta un mes para la aprobación de los presupuestos de 2013. 
Mario Monti ha recibido la noticia en el intermedio del inicio de la temporada de ópera de la Scalla de Milán, y como buen aficionado a la ópera ha sabido muy bien manejar sus armas. Ha acudido a Roma a plantear su inmediata dimisión a Giorgio Napolitano para dejar huérfano al centro Italiano. La decisión de Monti ha sido una jugada política maestra de quien tiene a gala no ser político. Con su retirada, Monti deja al electorado solo frente a Berlusconi, propicia la elección de un parlamento muy dividido y fragmentado donde la primera fuerza política podría ser el PD y deja las bases para una debilidad parlamentaria que le devuelva el poder ante la triste alternativa. O yo o el caos parlamentario de gabinetes débiles. 
Monti tampoco es lo que parece, es un político en toda regla, habla como un político y actúa como un político. Sus reformas no son tales, son solo esbozos que no se han llevado a cabo. El profesor se ha escondido del chaparrón con maestría debajo del paraguas de la crisis española mientras no iniciaba ni una de sus reformas estrella. No ha reformado el mercado laboral, ni la administración. Solo ha subido los impuestos y el precio de los servicios públicos. Con todo es la mejor opción si Italia no quiere quedarse a la intemperie de la crisis de deuda soberana.
Claro que el populismo imperante en Italia y el caciquismo de la mafia en el Mezzogiorno pueden aupar de nuevo a Silvio, lo que dejaría a Italia a la altura del betún político.
Monti por su parte cuenta con un importante apoyo del centro político italiano, de los grandes industriales del norte capitaneados por el presidente de Ferrari, Montezemolo, y de la Iglesia que se ha alejado de Silvio por sus reiterados escándalos. 
Por tanto, me inclino personalmente por opinar que la opción más deseable para Italia sería un gobierno de Mario Monti con el principal apoyo del PD de Bersani y un hundimiento del PDL para que los italianos se puedan librar del cáncer político que supone el populista hooligan de la política continental. Aunque nunca se sabe, pues Silvio es un político correoso y populista que puede dar la campanada una vez más. Por el bien de Italia, y de España por contagio, esperemos que no. La subida de la prima de riesgo es un anuncio de que la estabilidad no comulga con Silvio Berlusconi.

martes, 27 de noviembre de 2012

Pinchazo electoral


El domingo los catalanes fueron llamados a las urnas para elegir, tan sólo dos años después, un nuevo parlamento autonómico. Se trata de un adelanto electoral suscitado por los mismos motivos que llevaron a Núñez Feijoo a adelantar las elecciones en Galicia. El temor a que el desgaste por los recortes en servicios sociales pasase factura a la formación en el poder. Pero hay una gran diferencia entre Mas y Feijoo: éste demostró conocer a su electorado mucho mejor que su homólogo catalán.
Tras tres rondas de recortes y una hacienda en quiebra técnica, Artur Mas vio en la manifestación de la fiesta local catalana una oportunidad de oro para reeditar la mayoría parlamentaria por cuatro años y superar sin obstáculos lo que se prevee que va a continuar la crisis.
Intentó esconder en la senyera la quiebra de la hacienda catalana, se travistió políticamente e intentó dar la vuelta a su partido que vio con no pocos recelos el plan arriesgado de Mas, principalmente el líder de Unió, Durán i Lleida, que criticó en varias ocasiones lo arriesgado de la operación.
Así que el bueno de Artur, maleta en mano, viajó a Madrid para obtener del PM la consabida negativa al pacto fiscal. Esta fue la excusa para convocar elecciones. Unas elecciones que, con la ayuda inestimable de la prensa nacional e internacional, se polarizaron y redujeron el debate a la secesión escondiendo bajo la alfombra los temas sociales y económicos.
Artur Mas intentó internacionalizar la campaña electoral (que no el conflicto) con fracasados viajes a Rusia y a la UE donde varios dirigentes rehuyeron la fotografía con el dirigente regional. Entendió lo difícil de la tarea al no contar con la ayuda de Exteriores y regresó con mas problemas que soluciones, al volver con la convicción de que una Cataluña independiente estaría fuera de la UE, cosa que hizo que Mas matizase su discurso.
Pero hubo un hecho que resultó ser trascendental en medio de la campaña y que cambió el paso a CiU, la Huelga General del 14N, devolviendo la crisis económica y la precariedad de los servicios sociales regionales al tapete. Pareció que CiU no captaba el mensaje y su campaña siguió la misma estrategia. Hoy el President sin duda se ha dado cuenta de su error.
La prensa, pues, fue un aliado involuntario del proceso, ya que no he leído ni un sólo artículo que vaticinase el descalabro electoral de Más.
Para ser justos, a Artur Mas hay que reconocerle una cosa, logró polarizar el debate y tuvo gran incidencia en los resultados, pero no como él pensaba. La gente dio su voto a los partidos realmente posicionados: a favor ERC y en contra a C's, a la vez que castigaba severamente al partido en el poder como viene siendo habitual en esta crisis.
No sólo no logró arrastrar a votantes secesionistas de otros partidos, sino que perdió apoyos del suyo. Fue un fracaso en toda regla ya que, aunque habiendo ganado las elecciones, está en una situación muchísimo peor cuando no había motivo alguno para el adelanto electoral y contaba con una cómoda mayoría parlamentaria. En cualquier otro sistema de partidos él hubiera ya dimitido.
Ahora depende de todos los demás y exige colaboración. Ayer, en una rueda de prensa que nos dejo perplejos, Artur Mas poco menos que exigió la colaboración de los partidos para solucionar un desaguisado que él había creado sin necesidad alguna.
El gran vencedor de la noche fue ERC que se benefició de toda la campaña que CiU orquesto a favor de la independencia. El electorado independentista opto votar al auténtico en lugar de ceder el voto a un dirigente que se temieron sólo lo quería para mantener el poder en malos años. Aupado hasta un fenomenal segundo puesto, ERC se está decantando por mantenerse como principal partido de la oposición y no ligar su destino al futuro de recortes sociales que le espera al ejecutivo autonómico.
El PSC tiene libertad de Ferraz para elegir su propio destino pero parece que continuará lamiéndose las heridas y lo más probable es que se abstenga en el debate de investidura. Todo indica que su dirigente, Pere Nadal, continuará aunque ya no como líder de la oposición. La caída del PSC no fue tan desastrosa como mostraban todos los sondeos, por lo que de momento no parece que el partido se embarqué en la aventura de cambiar a líder. La única incertidumbre del PSC es saber cuando tocara fondo. Fue una pena que no mantuviese el vigésimo primer escaño que, a pesar de tener cuarenta mil votos más que ERC, perdió a su favor. Hubiera atemperado el fragor secesionista de un parlamento que se debate entre la secesión y la unión.
El PP no logró todo el ascenso que la polarización del debate le auguraba, incluso llegaron a soñar con ser la segunda fuerza política en Cataluña, todo un hito para el PP. Le sucedió lo mismo que a CiU, los votantes catalanes que se sienten españoles prefirieron optar por C's que triplicó sus escaños en un discurso de unión a España pero mucho menos castizo que el nacionalismo español del PP.
La victoria del PP fue por omisión. La situación de debilidad autonómica y nacional en la que quedó Artur Mas supone una tranquilidad para el PM que tiene un frente político menos. No sólo eso, si Artur Mas quiere continuar con la senda de los recortes, como así debe hacer si quiere cumplir con los requisitos del rescate del Estado y las exigencias Comunitarias, debe contar con algún aliado en la cámara autonómica y el único que parece dispuesto a apoyar estos recortes es el PP. Pero los puentes con el PP están completamente rotos y sería un ejercicio de cinismo digno de estudio el acercamiento de Más a la formación de Mariano Rajoy.
No sabemos lo que pasará, pero de momento todo apunta a que CiU formara un gobierno en minoría, a pesar de que los sectores empresariales y la propia Unió presionan para la formación de una Sociovergencia con el PSC.
Artur Mas sin duda ha ganado las elecciones al quedar a treinta escaños del segundo partido, pero nunca una victoria ha sabido más a derrota. Basó sus cálculos electorales en ganarse votos ajenos económica y socialmente, empujado por la prensa y las encuestas.
El resultado, un parlamento ingobernable que exigirá de Mas una habilidad que hasta la fecha no ha mostrado tener. Todo indica que, a falta de un pacto de gobierno estable, podría producirse otro adelanto electoral antes de concluir la legislatura.
Tras la noche del domingo una cosa está clara, el vigésimo octavo Estado de la UE será Croacia.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Entre la espada y la pared


En las próximas elecciones regionales en Cataluña, el debate electoral se ha trasladado de los problemas cotidianos a la cuestión con mayúsculas: la posible independencia o, al menos, el posible derecho a elegir de los catalanes. Personalmente creo que todos tenemos derecho a elegir y a eso se le llama elecciones y ellos ya están llamados a las urnas para el día 25, pero vamos a centrarnos en el calvario del PSC.
En condiciones normales, como ha pasado en Galicia e incluso el País Vasco, el debate electoral se debía centrar en el empobrecimiento de la población. Sea por los recortes o porque éstos se centran solo en los ciudadanos y no en la clase política, el debate era no solo interesante sino necesario en Cataluña, para Cataluña y para toda España. Porque de las regiones con el régimen general de financiación, Cataluña es la que mayor autogobierno posee y, por tanto, sus soluciones suponen un experimento de país a pequeña escala.
Pero el 11 de septiembre, el día de la fiesta local en Cataluña, una grandísima manifestación se echó a las calles de Barcelona reclamando un Estado propio o el derecho a decidir su futuro. Supuso una puerta de escape para el molt honorable president que, tras dos años de durísimos ajustes, vio la posibilidad de usar ese sentimiento a su favor. 
Eso ha condicionado la campaña electoral, que se está basando en sentimientos y no en razonamientos. Se usan palabras como democracia, reduciendo ésta al mero hecho de votar, pero olvidando que es tan democrático votar como respetar las leyes. Mariano Rajoy y el PP, haciendo de la necesidad virtud, se ha enganchado al carro de Artur Mas viendo que el debate soberanista polarizará el voto el día 25 y sacando la bandera del españolismo en Cataluña para aglutinar los votos moderados del PSC, C's y UPyD. 
No les interesa a ninguno de los partidos conservadores, PP y CiU, trasladar el debate a las condiciones de vida de los ciudadanos, porque su cuenta de resultados sería enormemente negativa, con lo que han secuestrado el debate político. 
El PSC es víctima de este secuestro y huérfano de sus propias deficiencias como partido. 
Si Cataluña tiene su propia dinámica como región, también la tiene su Partido Socialista. Al contrario que en el resto del Reino, donde el las marcas del PSOE responden a una estructura federal del partido, el PSC constituye un partido distinto con estatutos independientes, pero aliado del PSOE en Cataluña. Algo similar a la alianza que tenía el PP con UPN hasta la legislatura pasada en la que cortaron lazos y el PP formó su propia marca electoral en Navarra.
Y como partido independiente tiene un doble lastre. Cargar con las desgracias del PSOE como es la pésima gestión de la crisis por el anterior PM y cargar con su propia responsabilidad de gobierno en Cataluña. A ambos partidos les falta legitimidad para hablar de cómo abordar mejor la crisis y, menos aún, constituyen alternativas creíbles. Motivo por el cual pocos prestan atención al mensaje del PSC y éste ha visto secuestrado el discurso electoral sin que poco o nada pudiese hacer.
En este orden de cosas hay otro lastre que pesa mucho en el PSC y es su identidad. Al no ser la marca PSOE en Cataluña, el PSC debe mantener una cierta independencia de su discurso político respecto a Ferraz, y el caso de la independencia, consulta o unidad del Reino cada uno tiene posturas distintas. 
Aunque el PSOE no sea un partido nacionalista español defiende la unidad del Reino como han dejado claro Felipe González y Rubalcaba. Pero en no pocas ocasiones sus filiales regionales se han escorado hacia un regionalismo o nacionalismo que a la larga les ha salido muy caro. En este tema, el PSC ha mantenido, en el mejor de los casos, una ambigüedad incómoda para Ferraz. Con muchos militantes filonacionalistas, el PSC mantiene una postura de si, pero no que en estas elecciones les ha estallado, lo que sumado a la falta de credibilidad parar encarar la crisis vaticina unos resultados nefastos que pueden llevar a la formación a ser la tercera fuerza política de Cataluña.
Por tanto, el PSC está recogiendo lo que ha ido sembrando durante muchos años. La cuerda con el PSOE no está de momento muy tensa, pero puede darse el caso, tras el descalabro electoral, en el que los dirigentes catalanes se escoren hacia el soberanismo. Algo que podría empujar al PSOE a romper con su aliado como casi hizo Zapatero.
El debate sobre la financiación catalana tiene demasiadas aristas como para ser abordado en uno o cien artículos. Personalmente creo que el gobierno autonómico debe de esperar a 2013 para negociar con más pericia y dejar de echar la culpa a eso tan difuso que es "España". También Madrid, Valencia y Baleares se han mostrado partidarios de mejorar su financiación, pero dentro del marco establecido. 
El propio gobierno del reino se enfrenta en pocos meses a una dura negociación por los presupuestos de la UE que, sin ninguna duda, convertirá a España en contribuyente neto de la Unión en su peor momento financiero, y no por eso se embarca en aventuras arriesgadas. 
Dice muy poco del gobernante que quiere tener un Estado propio el romper con los compromisos firmados por un gobierno anterior, pero Artus Mas, que en circustáncias normales se enfrentaría a una probable derrota ha tenido la habilidad de sumarse al carro secesionista, sin saber a dónde le llevará.


Al PSC sin duda le valdrá una estrepitosa derrota y aunque está luchando con todas sus fuerzas por llevar el debate político hacia los recortes y la gestión, no lo está consiguiendo, ya que la Prensa se está convirtiendo en un aliado del debate secesionista al darle un altavoz por lo morboso del culebrón político. 
Personalmente, con la cartera vacía, Cataluña tiene muy poca capacidad de maniobra así que, saque o no CiU mayoría absoluta, se enfrenta ante un Gobierno de la Nación que también posee el apoyo de la mayoría absoluta del arco parlamentario, a la que hay que sumar el apoyo del PSOE en su defensa de la unidad Nacional. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

Obama reedita el sueño


El miércoles, después de una noche de infarto, Barak Obama ha sido reelegido para un segundo mandato. Supongo que todas las reflexiones que plasmaré en la presente entrada las hemos leído y escuchado hasta la saciedad quienes seguimos con un poco de pasión la política con mayúsculas que es una campaña presidencial en Estados Unidos.
He querido titular la entrada de forma muy parecida a la portada de El País porque la considero muy acertada. Tal vez Obama no consiguiese colmar las expectativas creadas en 2008 durante la presente campaña, motivo por el que llegó tan ajustado en las encuestas. Pero el discurso que escuchamos el miércoles de madrugada volvió a reeditar el sueño de 2008. Volvió a ser el Obama carismático que había enamorado a su electorado hace cuatro años. La forma de hablar del presidente y la promesa de un futuro mejor era lo que el electorado necesitaba para salir adelante. Era lo que su electorado le estaba implorando durante toda la campaña, una chispa que estuvo en peligro de extinción en ese fatal debate de Denver que casi le da la vuelta a la situación. Durante la noche electoral el Presidente volvió a brillar con luz propia en un discurso que miramos con envidia desde este lado deprimido del océano de quien muchos tenemos por un político excepcional.
Es fácil estar inspirado en un discurso victorioso, pero no por ello deja de ser brillante. La noche del martes el Presidente vio como los estados clave iban cayendo de su lado, situación que decantó la balanza definitivamente a su favor cuando, a las cinco de la mañana hora española, Virginia cayó del lado del Presidente, algo con lo que muchos demócratas no contaban. En ese momento supimos que el presidente tenía la elección casi conseguida.
Las opciones de Romney se debieron desvanecer con Virginia y Pensilvania.
La victoria del Presidente se debió a dos factores que son de una simpleza absoluta. El Presidente era mejor candidato y, por si fuera poco, el aspirante era una mala opción. 
El Presidente se presentaba a la reelección con una buena cuenta de resultados, dadas las circunstancias. Con media Europa estancada y la otra media en profunda depresión, con una China que se desacelera y con la mitad Oriente Medio en llamas; el Presidente tenía motivos para sacar pecho al mantener a Estados Unidos al margen de las turbulencias económicas y políticas internacionales. Es cierto que la recuperación económica es débil, pero al menos es recuperación y habría que ser muy cafre para arriesgarla a las recetas de Romney que están empobreciendo la Europa romanizada. También es cierto que la inestabilidad política en Oriente Medio se ha cobrado la vida del embajador Stevens, pero en ese punto Romney le echó un capote al criticar al Presidente en asuntos donde el país permanece unido y reacciona cuando se utiliza para la lucha política. Para ese caso la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, ayudó responsabilizándose personalmente de la seguridad de las legaciones diplomáticas.
Las deficiencias del primer mandato no fueron responsabilidad exclusiva del Presidente. Es verdad que fue la etapa en la que más latinos fueron deportados. Es cierto que no cumplió su promesa de regularizar a los más de diez millones de inmigrantes sin papeles que se encuentran en Estados Unidos, pero la Dream Act ha permitido mantener en Estados Unidos a los hijos de los inmigrantes ilegales que se dispusiesen a estudiar una carrera. Un avance muy importante para la comunidad iberoamericana.
El gran escollo del Presidente ha sido tener un Congreso abiertamente hostil a sus políticas, aliado con la inexperiencia propia de un primer mandato. También Clinton tuvo que lidiar con un Congreso en contra y hubo una diferencia abismal entre el novato y torpe Clinton del primer mandato, enfrentado a la estrella en ascenso de la revolución conservadora Newt Gringich (también candidato republicano en las primarias de este partido), y el Clinton carismático y pragmático que logró gobernar con mayor soltura en el segundo mandato.
El Tea Party ha sido la droga del Partido Republicano estos dos últimos años. Le ha propiciado un subidón momentáneo, para sucederle una caída en picado en no pocos escenarios. Se ha llevado por delante la carrera y la elección de muchos candidatos asentados que tenían la elección asegurada. Desde el Congreso al Senado, pasando por Gobernadores estatales hasta alcaldes, candidatos más radicales y desequilibrados desbancaron a los tradicionales por moderados, para caer en las elecciones contra Demócratas que, antes sin posibilidades, les ganaron por ser más centristas o menos tarados.
La última víctima del Tea Party, al menos la más visible, ha sido el propio candidato presidencial Mitt Romney. El perfil del candidato del GOP era realmente bueno para llegar a la Casa Blanca, un millonario hecho a sí mismo, emprendedor y moderado que como gobernador de un Estado tradicionalmente demócrata tuvo éxito al aplicar políticas progresistas. Implantó una reforma sanitaria muy parecida al Obamacare años antes de que el Presidente presentase la suya. Pero quien era un candidato perfecto para batir al presidente tuvo que vender su alma en incontables ocasiones al radicalismo del Tea Party para, en una lenta agonía, ir ganando a todos y cada uno de los candidatos que iban saliendo. El radicalismo del Tea Party fue el responsable de que Mitt Romney no tuviese el visto bueno de unas bases atemorizadas por la retirada de los WASP del mapa demográfico estadounidense. 
La animadversión de los republicanos por todas las minorías habidas en el país le ha costado unos votos sin los que, hoy por hoy, es alcanzable la Casa Blanca. A eso hay sumar la batalla perdida con las mujeres con recurrentes meteduras de pata por parte de sus correligionarios en temas tan sensibles como las madres solteras, las violaciones o el aborto tras éstas, que son cosas de Dios. Despreció ese 47% de la población que, en sus propias palabras, van a votar a Obama porque reciben algún tipo de ayuda del gobierno  entre las que se encuentran los miles de veteranos de las guerras de su predecesor republicano. 
Entre tanto maquillaje electoral, Romney sí dijo una verdad: que los pobres no le importaban nada en absoluto. Afirmación arriesgada en un período de incertidumbre económica donde cualquier ciudadano puede necesitar la ayuda asistencial del Estado. 
No es ilícito presentarse con un programa liberal que ponga el acento en la responsabilidad individual que tanto gusta a una nación hecha a sí misma. Pero el travestismo político que acompañó a Romney desde las primarias minaron su credibilidad. El GOP debió dejar a Mitt Romney ser Mitt Romney. Una persona más parecida a su padre, honrado, con firmes convicciones que no le importaba caer en desgracia en unas primarias, como así le sucedió contra Nixon, antes que hipotecar sus ideas. 
"Sólo tengo preparado un discurso" dijo el candidato republicano en una mezcla de seguridad en sí mismo e ingenuidad. Y debió ser cierto por el escueto discurso de derrota que dio muy al final de la noche cuando importantísimos periodistas y medios afines al GOP, como Fox News, ya iban dando la victoria a Obama. Los únicos que se resistían a reconocer la derrota fueron Karl Rove, el arquitecto de las victorias de Bush, y el propio Roney. "Es prematuro atribuir Ohio al Presidente" dijo Rove cuando Fox le dio el Estado por ganado, a pesar de llevar solo un 40% escrutado. Claro que lo que faltaba por escrutar eran circunscripciones fuertemente demócratas.


La derrota ha dejado al Partido Republicano con una enorme incertidumbre. ¿Cómo defender los valores tradicionales de América en el nuevo mapa demográfico Estadounidense? De la respuesta a tan importante cuestión depende el futuro éxito del Partido Republicano.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Lo que el viento se llevó


El huracán Sandy se ha llevado por delante parte de la costa este de Estados Unidos y la campaña de Mitt Romney. La piedra angular de su campaña, desdeñar la fuerza organizadora del Estado frente a la iniciativa individual, ha quedado vacía de contenido ante la fuerza de la naturaleza. Lo que en un principio parecía un exceso de celo de la Administración Obama estuvo totalmente justificado ante las dimensiones de la tormenta. El Presidente abandonó inmediatamente la campaña para actuar como líder en un momento de crisis, mientras que el candidato del GOP nunca dejó de hacer campaña. Lo disfrazó de programa de recogida de alimentos y se parapetó tras la Cruz Roja, pero esos actos de beneficencia nunca dejaron de ser actos electorales, mientras que el presidente desapareció dos días de escena y dejó ese trabajo a su Vicepresidente.
Una vez pasada la tempestad, los movimientos de la campaña del Presidente evidenciaron la fragilidad del candidato republicano como líder unificador. Frente a los ataques partidistas de Romney, Obama llamó a la unidad. Y para colmo, el Presidente compartió la imagen de lucha contra el desastre con el enemigo número uno de las políticas de Obama: el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie. Todo un jarro de agua fría para Mitt, que intentó paliarlo con un acto de fuerza republicana al día siguiente al salir con todas las estrellas, emergentes y pasadas.
El otro golpe a la línea de flotación de la campaña de Romney, la defensa de las grandes fortunas, vino con el apoyo del alcalde de Nueva York al Presidente. Aunque por motivos de cambio climático, a nadie se le escapa que Michael Bloomberg, antaño miembro del GOP, representa el sector de millonarios blancos que tradicionalmente han apoyado a candidatos republicanos y las recetas con las que se presenta Romney a las elecciones.
A la sorpresa de octubre, que esta vez se ha presentado en forma de huracán, se le unen los buenos datos en creación de empleo. El presidente está sacando pecho al anunciar que las políticas de su administración han propiciado 29 meses seguidos de creación de empleo y, aunque ese crecimiento aún es débil, ha calado entre el electorado que se está saliendo de la crisis. Esto, unido a la percepción que la crisis se debe a la mala gestión de Bush, está decantando la balanza en favor del Presidente.
A todas estas cuestiones de índole interna se le suman los éxitos del Presidente en política exterior, éxitos que pueden parecer modestos, pero que por ello agradan más a la comunidad internacional, ya que el multilateralismo que ha imperado bajo la administración Obama ha reconstruido las maltrechas relaciones entre Estados Unidos y buena parte de sus aliados y competidores. Por ello, haciéndose eco de la tradición anglosajona, hoy El País en su editorial ha solicitado el voto para el Presidente. 
El Presidente tiene más luces que sombras en estos cuatro años de mandato y, aunque no ha conseguido colmar sus elevadísimas expectativas, ha trasladado a la Casa Blanca una filosofía de buenas relaciones internacionales, ha evitado que la crisis bancaria e hipotecaria heredada de Bush se convirtiese en depresión y ha iniciado la senda de la recuperación.
La alternativa, pues personalmente creo que significa un salto al vacío. Como señalaba el editorial de El País, así como no pocos de sus correligionarios, no sabemos a qué atenernos con Romney. No sabemos si será el moderado Gobernador de Massachusetts que introdujo reformas tan progresistas como la sanitaria o el radical que fue en las primarias para acercarse al Tea Party. No creo que, en la senda de una débil recuperación económica, sean tiempos para experimentos y menos para la dieta Merkel que planea poner en funcionamiento Mitt Romney si llega al 1600 de la avenida Pensilvania. 
Gran parte de la opinión pública echa en cara a Obama no ser el idealista al que auparon hace ya cuatro años, pero para un servidor el Obama que vemos hoy es más interesante que el de ayer. Forjado por el ejercicio del poder y por la dificultad de gobernar con un Congreso en manos republicanas, el Presidente ha demostrado que sabe hacer algo más que buenos discursos. Es, sin duda el candidato por el que yo votaría, hoy mucho más que en 2008. 

sábado, 27 de octubre de 2012

Editorial: cuatro años más.


Los principales diarios americanos, fieles a la tradición anglosajona, comienzan a pedir el voto por uno de los candidatos en liza. El Washington post ha dado el primer paso al pedir en su editorial el voto por el Presidente. Tampoco es de extrañar que el semanario The New Yorker haya dado su apoyo al Presidente para la reelección. 
Los motivos presentados por ambas publicaciones son los que están impregnando la campaña electoral y van por un doble camino.
En primer lugar, los puntos fuertes del Presidente. En el aspecto económico el inquilino de la Casa Blanca heredó un desastre total de la administración Bush y en la conciencia de la gente se ha instalado la idea de que la dejación de funciones de los organismos reguladores, de la que se lucró personalmente el propio Mitt Romney, es la responsable del crac de 2008 donde el GOP tiene una mayor responsabilidad.
El Presidente no solo ha frenado la caída de los índices económicos o rescatado GMC, sino que sus políticas han comenzado a dar frutos poco a poco. En septiembre se conocía que el paro se situaba por debajo del 8% y hoy mismo se supo que el crecimiento de Estados Unidos en el tercer trimestre se situó en el 2%. Por lo que se comienza a desmontar la supuesta lentitud en la recuperación económica que el candidato del GOP ha esgrimido durante toda la campaña. 
Mitt Romney puso en evidencia el punto débil en el debate económico y desinfló la campaña del presidente que, hasta la fecha estaba siendo un paseo triunfal hasta situar a ambos contendientes en tablas. Unas tablas de las que tímidamente comienza a despuntar de nuevo el Presidente ayudado por su victoria -no tan decisiva como la de Romney- en los otros dos debates y apoyado por las moderadamente buenas cifras económicas. 
En política exterior el Presidente hizo un gran trabajo, tanto en estos cuatro años como en el último debate. Heredó un desaguisado total de la administración Bush en un conflicto, la guerra contra el terror, que ha sido un clamoroso desastre. Ya sea en Iraq o en Afganistán, el presidente ha capitaneado la salida ordenada de ambos conflictos y no ha metido a Estados Unidos en ninguno nuevo, lo que no es poco. Ha conseguido un golpe publicitario de primer orden eliminando a Osama Bin Laden, hecho que es el slogan un tanto populista del vicepresidente Biden: "Osama Bin Laden is death and GMC is alive" para relatar los puntos fuertes de la administración Obama. 
El candidato republicano, pez total en Asuntos exteriores, planteó con inteligencia el debate al no meter la pata confundiendo países o dirigentes, e intentó reconducir el debate a vertientes más económicas para evidenciar la decadencia de Estados Unidos. Pero en un mundo cada vez más globalizado la multipolaridad es inevitable, cosa que el expresidente Bush quiso negar a cañonazos. Y en este papel multilateral el Presidente Obama ha reconstruido los puentes, no solo con sus aliados atlánticos, sino con el resto de actores globales. Ha querido compartir la responsabilidad en los distintos conflictos exteriores con sus aliados en la zona, caso de la UE en el conflicto libio, manteniéndose en un segundo plano y evitando bajas americanas. 
Es cierto que ha incumplido uno de sus principales promesas electorales como es el cierre de Guantánamo, pero el candidato republicano no se lo pudo echar en cara cuando él pretende revitalizar ese centro dentro de la política más agresiva de los halcones del partido. 
En definitiva, durante esta campaña se ha evidenciado que el Presidente no lo ha hecho mal, es más si ha llevado las reformas mucho más despacio de lo que hubiese querido su electorado fue debido a un Congreso abiertamente hostil, en manos del ala radical del GOP (el Tea Party) que, lejos de renovar las bases republicanas, las está alejando del centro político donde se ganan elecciones. 
El Presidente no solo ha sido una buena opción durante estos cuatros años, sino que es la opción más creíble para otro mandato. El mundo es ligeramente un lugar mejor para vivir tras la recomposición de las relaciones multilaterales rotas por Bush, como para poner en peligro este precario avance ante la promesa de una incertidumbre.
Mitt Romney no está mereciendo la confianza de los medios con más repercusión de Estados Unidos porque es una incógnita poco fiable. ¿Quién es Mitt Romney? es una pregunta que no poca gente sigue haciéndose en Estados Unidos. Romney es una incógnita, ya que ha cambiado tantas veces de postura, de forma de pensar según el electorado a quien hable y el Estado en el que esté que no sabríamos a qué atenernos si estuviese sentado en el Despacho Oval. 
Precisamente por eso, por incertidumbre que plantea Romney en todos los ámbitos de la política y por el buen hacer del Presidente Obama, New England Courant pide el voto para el actual inquilino de la Casa Blanca: El Presidente Barak Obama.  

lunes, 22 de octubre de 2012

Todos ganan, solo uno pierde.


Durante todos y cada uno de los días posteriores a las elecciones los partidos políticos se afanan por asegurar que han ganado las elecciones de uno u otro modo cuando lo que realmente importa es quién va a tener la responsabilidad gubernamental. 
Pues en las elecciones regionales de ayer hubo muchos ganadores. Podemos diferir en quién gana más o menos, pero sin duda coincidiríamos en asegurar que el gran perdedor de la noche fue el Partido Socialista. 
En el País Vasco, las fuerzas nacionalistas suponen la mayor parte del arco parlamentario regional, el PSE se descalabra y el PP pierde tres escaños, pero logra mantener el tipo. Las lecturas son muchas, la mía personalmente se resume en que no creo que el ascenso de Bildu sea definitivo, es flor de un día como demostró que lo era ERC y, en las próximas elecciones, probablemente encuentre su auténtico espacio electoral, más modesto en una situación política más normalizada, donde sin duda la novedad de votar a gente fuera de la política normal ha sido su gran tirón.
El PSE ha pagado su alianza con el PP. Tradicionalmente el PSE había sido el sustento del PNV, y probablemente lo vuelva a ser. El ascenso de López al gobierno de Vitoria apoyado por el PP era necesario para oxigenar la monótona y peneuvista política vasca. Personalmente creo que fue un sacrificio necesario aunque no se lo reconozcan ni ahora ni en el Pais Vasco. 
El PNV parece haber cambiado los papeles con CiU. Con Ibarreche parecía que el PNV se sentía cómodo en el papel de loco con un bidón de gasolina y los catalanes siempre eran los moderados con los que se podía negociar. Desde la deriva soberanista de Mas, hemos visto a un Urkullu sorprendentemente moderados que, pese a la tentación soberanista en la que solía caer el PNV, ha huído de tales planteamientos.
En Galicia Alberto Núñez Feijoo ha asentado su mayoría pese a perder votos debido a que la abstención superó un poco a la del 2009, pero habría que ser incauto para vanagloriarse de tal dato. La victoria del PP ha sido incontestable, tanto que le ha dado al PM un gran balón de oxígeno, ya que desde la caída en desgracia de Camps, el referente regional del PM es su paisano Feijoo. Cuando nadie hablaba de austeridad Núñez Feijoo llegó a Monte Pío abanderando los resortes y la disciplina fiscal. A pesar de haber triplicado el número de parados, de haber duplicado la deuda regional y de esconder el déficit en las cuentas del año siguiente, Núñez Feijoo era de largo la opción sino más creíble, menos mala para capear el temporal. 
Beiras se llevó el gran premio de consolación. Era, sin duda, el candidato más carismático de los que se presentaban y en menos de un mes supo atraer a la masa de descontentos con el gobierno regional. Sabían que estaban votando a alguien que en el parlamento le iba a decir a Feijoo las cosas sin maquillaje. Una cosa si es segura, al menos habrá alguien en la oposición que se preparará las intervenciones parlamentarias. 
La debacle del PSOE en Galicia es un espejo de sus deficiencias a nivel nacional. Sigue siendo el gran culpable de la crisis, el PP ha logrado vender la imagen de la herencia recibida y su gran aliado ha sido J.L. Rodríguez Zapatero. No es casualidad que Feijoo olvidase quién residen en la Moncloa y hablase como si aún estuviese el leonés. 
El PSOE no debe hacer una autocrítica superflua, debe llevar a cabo un severo tratamiento de quimioterapia para eliminar el cáncer que supuso el zapaterismo en el partido y que, a la vista de los resultados, se ha convertido en una auténtica metástasis. La descomposición interna del partido es enorme. A nivel de cuadros y de apoyos socioeconómicos la situación es dramática y parece que solo Juan Luis Cebrián se toma en serio esta reconstrucción. 
Personalmente creo que se debe separar la política nacional de la gallega. En Galicia nunca ha calado la socialdemocracia, los resultados electorales pasados así lo atestiguan. Puede que a simple vista la población urbana comience a ser importante, pero las raíces están fuertemente asentadas en un campo minifundista profundamente conservador, así que yo me fijaría más en cómo regentar el partido para que sea una opción viable a largo plazo. 
Obviamente a nadie se le escapa que Pachi Vázquez era un pésimo candidato. No supo alejar el fantasma del pentapartito que le endilgó hábilmente el PP. Nadie en su sano juicio se atrevería formar gobierno con semejante jaula de grillos y su postura debió haber oscilado más en la posibilidad de pactos con un PP en minoría que de oposición a toda costa. La estrategia de conmigo o contra mi funcionó muy bien a Feijoo sabedor de que los Gallegos son poco amigos de los experimentos. 
Y para el PM pues genial, puede hacer la lectura -correcta o no- de que la población apoya su política de recortes pero a largo plazo la responsabilidad es mayor. 
Con el Partido Socialista en franca retirada, el PP tiene sobre sus hombros absolutamente toda la responsabilidad del Estado. Ahora es Mariano Rajoy quien, en solitario, ha de enfrentarse a la crisis económica, el soberanismo en Cataluña (sobre todo si se confirma el hundimiento del PSC) y el futurible soberanismo vasco. El fracaso en estos tres frentes serían achacables a Mariano Rajoy en exclusiva, porque tras dos años de legislatura uno comienza a recoger los frutos de sus propias cosechas. A muy largo plazo, la victoria de Feijoo podría significar el nacimiento de una alternativa al liderazgo de Rajoy en el PP nacional si éste se viese acosado por la crisis económica, el rescate y los desafíos soberanistas periféricos. 
¿Y el PSOE? Pues para empezar deberá ejercer una contundente autocrítica sobre si el exceso de amabilidad que ejerce en la Leal Oposición de SM es el adecuado. Personalmente creo que no hay que echar demasiada gasolina en tiempos de crisis, no creo que haya que ganar en la calle lo que se ha perdido en las urnas y creo que sería un error para un partido socialdemócrata de centro-izquierda caer en esa tentacuón. Considero que Rubalcaba no caería en tamaña insensatez, ahora habrá que ver si es Rubalcaba quien dirige los destinos del PSOE tras esta debacle sin paliativos. 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Convención Demócrata 2012


La pasada semana tuvo lugar en Charlotte, Carolina del Norte, la convención del Partido Demócrata que nominó al actual inquilino de la Casa Blanca como candidato a la reelección. Las convenciones suelen convertirse en un monótono desfile de personalidades más o menos relevantes que dirigen sus discursos bien en clave estatal, bien en clave nacional. De ahí que muchas veces los medios de comunicación busquen en ellas a las posibles estrellas políticas futuras o miserias pasadas.
De ambas convenciones la que tiene un mayor interés suele ser la que nomina al candidato salido de las primarias, ya que salvo excepción, la convención del partido en el poder no deja de ser un paseo triunfal. Aunque existen excepciones, recordemos cuando Reagan compitió con Ford por la nominación en 1976 y casi lo consigue.
La excepcionalidad de la Convención Demócrata fue que, pese a no haber grandes sorpresas, eclipsó a la convención Republicana, de la que solo queda el recuerdo del discurso de Eastwood que, obviamente fue usado por alguno que otro conferenciante en clave irónico.
La Convención del Partido Demócrata se planificó como un claro contrapunto a la de su rival. Quiso estar marcada por el sentimiento de unidad y gran sociedad frente al individualismo que marcó el discurso estrella de Paul Ryan. Una unidad que destacó y alabó el carácter inmigrante de quienes forjaron Estados Unidos para asegurarse el creciente voto hispano en estados clave como pueden ser Nevada o Florida. De ahí que el Keynote Speech recayera en la estrella hispana del Partido, Julián Castro, que dio a muchos medios la posibilidad de especular sobre el primer presidente hispano de Estados Unidos ante la creciente pujanza de los latinos en el mapa demográfico del país.
Michelle Obama dio un discurso poco propio del que se espera de una primera dama tradicional, como fue el de Ann Romney. Dinámico y brillante en palabras de la conservadora Fox, Michelle levantó al auditorio con una lección de humildad hacia un Romney al que nunca nombró. 
Michelle Obama evidenció que Romney se enfrenta en solitario no contra un candidato, sino contra una máquina electoral bien engrasada. Una pareja que forma un tándem político de primera magnitud donde Michelle no es la puritana primera dama que inaugura museos, sino que participa activamente en la vida del Presidente. Se especuló mucho en la pasada campaña sobre las similitudes entre Obama y JFK, puede que ésta sea su mayor similitud, la de tener una mujer excepcional a su lado conformando una candidatura atractiva y ganadora.
El memorable discurso del Presidente Clinton supuso otro contrapunto a la convención del GOP: tener una figura de la que enorgullecerse en tiempos de crisis económica. Clinton fue el primer presidente que tuvo un superávit en las cuentas públicas del país y para muchos americanos es el símbolo del éxito económico americano. Los republicanos se cuidaron muy mucho de llevar al icono de la crisis económica y las intervenciones que ya nadie niega como sonoros fracasos: George W. Bush. De hecho, Clinton aguijoneó con una frase que recuerda la responsabilidad de los republicanos en la crisis: "Le dejamos un desaguisado total, y no lo ha arreglado con la suficiente rapidez. Por eso despídanme y colóquenos de nuevo en el poder". Fue muy hábil Clinton al recordar a quién se debe el descalabro económico del 2008 porque Obama puede ser el primer presidente de la historia reciente reelegido con más de un 7% de desempleo y no está de más apuntar a su rival que desea llevar la campaña por la senda de la gestión económica. 
El Vicepresidente Biden también recorrió esa senda en su discurso pero de una forma mucho más llana y populista al mezclar el asesinato de Osama Bin Laden y la salvación de General Motors: Osama Bin Laden is dead, and GM is alive. El rescate de la antaño poderosa GMC puede proporcionarle al Presidente los votos electorales de los Estados de los grandes lagos en bloque y el Vicepresidente quiso dejar bien claro que eso se debe a la gestión económica de Obama. 
Un discurso que sorprendió fue el del Senador por Massachusetts y anterior candidato presidencial John Kerry cuyo análisis de las relaciones internacionales y la recuperación de los consensos y el multilateralismo que Bush dinamitó le situó en el punto de mira para sustituir a la actual Secretaria de Estado, Hillary Clinton que ha anunciado su retirada. 
Y una Kennedy, ¿Qué es una convención Demócrata sin un Kennedy?


Personalmente creo que la convención Demócrata ha sido un éxito, siempre si lo tomamos en términos relativos. Obviamente no había ninguna sorpresa puesto que se trataba de un acto de coronación consabido. Pero fue un éxito por contraposición al acto del GOP. Consiguió eclipsar la Convención Republicana de Tampa donde Eastwood eclipsó, a su vez, a Romney. Los mensajes políticos y económicos calaron poco en Florida y sí lo hicieron en la Convención Demócrata con los memorables discursos de Michelle Obama y Bill Clinton. Mostraron una diversidad cultural y una modernidad de la que carece el GOP y, en definitiva, neutralizó la escasa notoriedad que pudiera haber conseguido Romney en Tampa. Por lo tanto objetivo cumplido para los demócratas. 
Veremos ahora si se da la sorpresa de octubre y qué ocurre en el debate electoral, donde Obama deberá defender su gestión frente a un Romney que nadie sabe qué defiende a ciencia cierta. 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Convención Republicana 2012


La convención del Partido Republicano (GOP) de este año, en la que se ha nominado el ticket presidencial formado por Romney-Ryan será recordada por haber sido pospuesta por un huracán, por haber descubierto el encanto de la mujer de Romney, Ann, y sobre todo por la actuación de Clint Eastwood que dio su discurso a una silla vacía, creando un fenómeno en twitter de más de siete mil mensajes por minuto.
Pero no será recordada por Mitt Romney. Este año no hubo el espectáculo que nos dio la guerra fratricida entre Obama-Clinton del 2008. No, esta convención puso fin al agónico proceso de primarias donde Romney se fue imponiendo de forma carísima y lastimosa a cualquier candidato no-soy-Romney que iba saliendo de las filas del GOP.
Y al igual que hicieron sus muchos contrincantes en primarias, que usaron el tirón de no ser el descafeinado Mitt Romney, él hizo lo mismo en esta convención a nivel nacional. Dio un discurso normal donde su única virtud a resaltar fue la de no ser Obama. Se unió así a la ya larga lista de políticos que han tenido éxito por no tratarse de su contrincante en el poder como Hollande o Rajoy. Pero en Estados Unidos pude no ser suficiente. 
Romney ha resaltado sus cualidades como gestor económico en un tiempo de incertidumbre en Estados Unidos, pero ha de tener en cuenta que todos los candidatos que han ganado las elecciones tenían una conexión con el electorado por encima de sus cualidades gestoras. Pensemos en el carisma del ídolo republicano por excelencia, Ronald Reagan, que llegó a la casa blanca siendo un anciano actor de derechas. O el carisma del otro gran icono del Partido Demócrata actual como fue Bill Clinton. Los que han perdido siempre lo han hecho por tener el perfil que hoy muestra Romney, elitista y estirado tecnócrata de Nueva Inglaterra o de un estado industrial. Romney no representa los valores del GOP porque no representa a la familia media americana de pueblo o ciudad pequeña. Mormón de religión e hijo del gobernador de Michigan, gestor de un fondo de inversión de alto riesgo y gobernador de un elitista estado de Nueva Inglaterra. Es sin duda el mejor perfil de un candidato demócrata. Pero el GOP, inmerso en una batalla identitaria que ve como la médula espinal del partido -el WASP- se encuentra en franca retirada, no encuentra en Romney al romántico salvador que buscaba. De ahí que durante las primarias cualquier iluminado fuese coronado, aunque de forma efímera, como el salvador del conservadurismo americano. 
Cumplió con el guión de la convención, pero eso no fue suficiente. Si lo miramos en términos relativos, Romney ha desperdiciado la única gran ocasión que tiene el candidato de la oposición para iluminar su campaña. Un día después de la convención, los swing states siguen estando mayoritariamente a favor de Obama, lo que es sintomático. 
De ahí que se centrase en un discurso económico sin profundizar, sacando punta al hecho de no ser Obama e implorando que el público despierte del sueño del "yes, we can" de hace cuatro años.
Pero tampoco ha querido profundizar mucho en la economía, porque es un arma de doble filo para Romney. Cómo conjugar el seguro médico obligatorio instaurado en Massachusetts en su etapa como gobernador con el odio al Obamacare de las bases republicanas será todo un reto. Cómo conjugar su campaña como buen gestor económico con el hecho de que su compañía fuese rescatada por un fondo del gobierno. Cómo conjugar el odio al gobierno de las bases republicanas con el hecho de que fue éste el que evitó la estrepitosa caída del poderoso sector automovilístico americano (y de su propia empresa). Cómo conjugar los valores rurales americanos y el odio a Wall Street de las bases republicanas con el hecho de que fuese un gestor de fondos de alto riesgo y tenga su dinero en paraísos fiscales. Todas estas contradicciones son las que lastran la campaña de Romney y pueden apartar el foco de la gestión de Obama para centrarlo en el dudoso conservadurismo de Romney.


Pero para eso está su vicepresidente, a pesar de que los vicepresidentes no ganan elecciones. La gran esperanza del GOP se llama Paul Ryan, neoliberal hasta la médula, de familia humilde, católico (eso le falla) y blanco es la última gran esperanza de unos Estados Unidos tradicionales. Ha sido la convención de Paul Ryan. Su discurso ha sido el que más ha brillado -con la excepción del excéntrico Eastwood- y su mensaje ha sido el que más ha calado porque fue el más sincero. Sin los lastres ideológicos de Romney, Ryan encarna el valor del individualismo que ha levantado esa gran nación. "No ha sido el gran gobierno quien ha construido Estados Unidos, habéis sido vosotros" dijo entre los vítores extasiados del auditorio. 
Fue, en mi opinión, el despegar de la nueva estrella Republicana. Como sucedió con Obama en la convección demócrata del 2004 que debía aupar a John Kerry, ésta fue la convención de Paul Ryan, la esperanza del GOP para 2016. 

martes, 21 de agosto de 2012

Resaca olímpica

Los Juegos olímpicos de Londres no solo han sido un verdadero éxito deportivo para UK, sino que están siendo una espectacular cortina de humo para los terremotos políticos que se suceden estos días en Whitehall. Y es que aunque los Juegos hayan terminado hace días, los brindis al sol y las palmadas en la espalda continúan con la satisfacción del trabajo bien hecho.
Sin duda Londres ha hecho un buen trabajo y, personalmente nunca entendí las dudas de organización que he leído en algunos medios, puesto que hablamos de una de las ciudades más dinámicas del mundo y de un país más que solvente. Pero tras los Juegos el humo comienza a disiparse sobre el Reino y solo el Financial Times ha llamado la atención sobre los difíciles asuntos que acosan al país. 
En muchas naciones los Juegos simbolizaron el auge y el optimismo de quienes los organizaron. Sucedió en Los Ángeles 84, símbolo del optimismo recuperado de la era Reagan. Bercelona 92 lo fue de la nueva España democrática y los pasados Juegos de Pekín simbolizaron la súper potencia del nuevo milenio. Pero no sucede lo mismo con el Reino Unido. 
Ya sea por la situación general de crisis en la Europa comunitaria como por problemas internos, los Juegos de Londres han coincidido con un pesimismo generalizado en el Reino. 
El país se encuentra en recesión y encara una larga y dura etapa de austeridad en las cuentas públicas. No deja de perder puestos en los índices económicos mundiales en favor de naciones menos desarrolladas. Su tejido social se enfrenta a tensiones de clase y Escocia se encamina a un referéndum de independencia en el 2014. Y todo eso se ha reflejado en las dudas sobre la organización de las que hablaba: Heathrow fue un caos en no pocas ocasiones, los guardas de aduanas se extralimitaron, se detuvo a terroristas dentro de la Villa Olímpica y la autopista entre el aeropuerto y Londres se tuvo que cerrar.
Pero todos estos nervios, todas las tensiones y todas las divisiones -de clase o nacionales- fueron aletargadas por la euforia de los Juegos y el triunfo de UK en el medallero que unió a todo el país tras el éxito.
A nivel étnico las olimpiadas anestesiaron el descontento con los extranjeros que el propio Primer Ministro alimentó meses antes. En la ceremonia de apertura se hizo un canto a la Gran Bretaña multicultural y en la ceremonia de clausura se aplaudió a los atletas de otras etnias. A nivel social también se olvidaron los conflictos y las huelgas dieron paso a un exitoso movimiento de setenta mil voluntarios que hicieron posibles los juegos. Se mezclaron las clases sociales en el medallero donde cabían las élites de Eton  y los boxeadores de barrios deprimidos. Los Juegos ocultaron el miedo por la secesión con episodios como la victoria en tenis de Andrew Murray, aunque ningún rotativo puso tal evento en portada en favor de Bolt. 
A nivel político los Juegos escondieron la profunda crisis del gabinete de coalición surgida tras el fallido intento de reforma de la cámara de los Lores, piedra de toque de la alianza entre Conservadores y Liberal-demócratas que amenaza con romper el gobierno y convocar elecciones anticipadas
Pero todo el país sabía que estaba compitiendo en una categoría que no le correspondía. La noticia de que UK estaba construyendo un nuevo portaaviones pero que no puede dotar es un símbolo de que el Imperio va cuesta abajo. Los Juegos suponen una sensación agridulce para la stablishment británico que ha visto como su país ha superado con éxito un reto en tiempos difíciles, pero que se ve en un declive permanente. Su tercer puesto en el medallero es más propio de épocas pasadas que de la actual. En este sentido Londres 2012 es más parecido a Atenas a nivel simbólico que a Barcelona o Pekín. 
Barcelona supuso la superación del ostracismo internacional y la entrada en la comunidad de naciones civilizadas. Pekín fue la demostración de que China era la nueva superpotencia. 
Y es que al final estamos con el eterno debate que encierra el Reino Unido de posguerra, no ha encontrado su sitio en el mundo. Aún actúa como si fuera un imperio y no lo es. Económicamente es un país envidiable, pero está siendo superado en muchos frentes, no solo por Alemania, sino por naciones que estaban bajo su paraguas hace no mucho, y ese debate ha salpicado el significado de los Juegos Olímpicos que ha mostrado al mundo que los británicos aún deben ser tenidos en cuenta, pero que esconden muchos retos. 
Londres 2012 puede y debe ser utilizado por los gobernantes británicos para iniciar un cambio en el pesimismo del país, ya que de lo contrario corre el riesgo de convertirse de la traca final de una historia marcada por el éxito, de los cuales los Juegos del 2012 fueron el último. 

lunes, 13 de agosto de 2012

Gimnasia artística. Final femenina Londres 2012


Este año me he retrasado en mi crónica olímpica sobre la final femenina por equipos en gimnasia artística. Como he dicho en los JJOO pasados, la sigo desde Atlanta 1996 y me parece de los deportes más vistosos y menos retransmitidos, así que uno ha de aprovechar estas ocasiones para disfrutar un poco. Como soy un completo aficionado agradezco los comentarios de Paloma del Río, auténtica guía en el seguimiento de este deporte. Sin sus anotaciones se me escaparían multitud de detalles y lo disfrutaría mucho menos.
Tras cuatro rotaciones no exentas dificultades y fallos, el equipo de Estados Unidos se ha ido imponiendo rotación tras rotación hasta conseguir el oro tras dieciséis años. Es el segundo oro en gimnasia artística por equipos tras Atlanta 1996. Las pasadas Olimpiadas estuvieron muy cerca, pero las chinas estuvieron mucho más finas que en esta ocasión, ventajas de anfitrión al margen. Pero en este caso el triunfo de Estados Unidos ha sido sin paliativos. Tras ellos las rusas que se fueron quedando atrás poco a poco para acabar con la plata tras una desastrosa rotación en suelo. Pero a pesar de ello regresan al podio del que habían quedado fuera en Pekín. Las rumanas revalidan el bronce por equipos de 2008.
Pero vamos por partes. 
Desde la rotación de salto (48132 puntos) las estadounidenses se impusieron en el marcador de donde no se apearon de la primera posición. Sobre todo gracias al espectacular salto de McKayla Maroney que fue puntuado con 16'233 (ver video) y que supuso una diferencia sustancial con sus contrincantes que difícilmente llegarían al 15. La gimnasta realizaría un salto perfecto que auparía a su equipo hasta el oro, pero que llegado el momento de la final individual no pudo traducir en oro debido a una mala recepción que le relegó a la plata y a los chismorreos de la prensa deportiva debido a una cara que se convertiría en TT en Twitter. 
Las rusas no hicieron una rotación brillante en salto y se quedaron a dos puntos de las americanas tras una mala recepción de María Paseka y pequeños errores de Victoria Komova como desviarse a la derecha y caer en la zona roja, muy lejos del centro. No así en asimétricas donde parecieron recuperar un poco la desventaja gracias a los ejercicios de Grishina y Komova. Es genial la colocación de las piernas de Komova y la recepción.
Por su parte, las rumanas estuvieron especialmente lucidas en Barra (45249 puntos), es su fuerte tras una ramplona rotación en asimétricas. Las rumanas fueron apartando del podio a las chinas poco a poco con dos ejercicios magistrales de Catalina Ponor y Larisa Iordache. La salida de Ponor fue espectacular con un doble carpado atrás.
Las rusas se dejaron otro punto más en su rotación en Barra, sobre todo debido a una mala salida de Victoria Komova donde intentó un mortal con media pirueta agrupado. 
Las americanas hicieron una notable rotación en barra, con ejercicios no muy audaces que salvaron sin dificultad con un par de desequilibrios, pero que sirvieron a las americanas para seguir sumando puntos, aunque no al nivel de asimétricas o salto.
En asimétricas las americanas le deben la nota al magnífico ejercicio de Gabrielle Douglas que, aunque sobrio, tuvo una ejecución magistral y que dejó a los Estados Unidos en el umbral de los 45000 puntos.
La rotación de suelo terminó sentenciando la final en todos los frentes. Por abajo las chinas hicieron ejercicios correctos, pero no pudieron salvar la distancia que tenían con las rumanas. Para colmo, las rumanas sacaron la artillería con unos magníficos ejercicios de Catalian Ponor (ver video) y Sandra Izbasa, este último especialmente vistoso que apeó a las chinas definitivamente del podio. 
Por la parte alta de la clasificación la ventaja entre americanas y rusas resultaba ya prácticamente insalvable, pero para colmo las rusas echaron una mano. Anastasia Grishina no terminó bien el ejercicio y en la serie acrobática final se comió el último salto debido a una mala posición de la muñecas. La tragedia vino en la serie final del ejercicio de Kseniia Afanaseva donde, en la última diagonal, intentando un doble agrupado atrás se le doblaron los codos propiciando una aparatosa caída y un desastroso final, pese al cual las rusas se hicieron con un honroso segundo puesto.
Salvo el desastre final de las rusas, la competición no tuvo grandes errores, al menos de las gimnastas. Porque lo peor de todo fue la realización en la retransmisión. La organización se centró en extremo en las canadienses, las japonesas y las británicas. Entiendo que jueguen en casa, pero me parece un crimen retransmitir el ejercicio de las canadienses cuando las rusas, rumanas o americanas están dando un verdadero espectáculo. Uno tiene la sensación de que se está perdiendo algo cuando los gritos y las ovaciones no se corresponde con lo que se emite en televisión.