miércoles, 28 de enero de 2009

Reagan: matar, negociar y mentir.

El ídolo de los conservadores de todo el mundo, Ronald Reagan, ensalzado como lider inflexible que llegó a vencer al comunismo está rodeado, como un actor que es, de falsedades. El sistema, inmunizado por el escándalo watergate no cortó la cabeza de un presidente que negoció con terroristas, traficó con ellos y mintió a su pueblo.
El 14 de junio de 1985, Hezbolá secuestró el vuelo 847 de la TWA de Atenas a Roma. Se llevaron el avión a Beirut, arrancaron de su asiento a un buzo de la marina, le pegaron un tiro en la cabeza y lanzaron su cuerpo a la pista donde años antes habían muerto cientos de marines en un brutal atentado. Los secuestradores pedían la liberación de 17 teroristas encarcelados en Kuwait e Israel. El presidente Reagan presionó en secreto a este país y a instancias del Presidente del Parlamento del Líbano, Alí Akbar Hashemi Rafsanjani, negoció el final del secuestro. Este experiencia enseñó a Casey, a la sazón director de la CIA, que Reagan estaba dispuesto a negociar con terroristas.
A través de un trapichero iraní llamado Ghorbanifar, Estados Unidos estaba dispuesto a negociar la liberación de los regenes americanos con Irán (que controlaba a Hezbolá) a cambio de la venta de armas a Irán, que años antes el Congreso estadounidense había prohibido y el propio Presidente ratificado en sendas ordenes ejecutivas. El presidente dio a Casey luz verde para traficar armas con Irán a fin de traer los rehenes "a casa". Tras un largo regateo, la operación de venta de armas a irán se cobró por 850.000 dólares ingresada en una cuenta en un banco suizo controlada por la CIA que iba a ir a la financiación de la guerra sucia de la Contra Nicaragüense contra el frente Sandinista. Irán era entonces la fuente de financiación de la CIA para centroamérica. Así hasta 12 millones de dólares iraníes fueron a parar a las manos de la Contra. Mientras tanto Reagan se engañaba a sí mismo diciendo que hacer tratos con Irán conducía a ésta a moderar sus posturas, pero el caso es que era una auténtica chorrada ya que en gobierno de Irán no quedaba ningún moderado, todos habían sido asesinados o encarcelados por la misma gente que había asaltado la embajada y ahora recibía armas de Estados Unidos.
El caso es que la operación se convirtió en una partida triangular por la cual Estados Unidos vendía armas a Irán a cambio de la liberación de rehenes, con ese dinero se financiaba la Contra de Nicaragua. Por lo tanto, los Iraníes no iban a permitir que el círculo se rompiese y ello les condujo a perpretar muchos más secuestros de ciudadanos americanos para que Estados Unidos no perdiese el aliciente de vender armas a Irán. "Ese viejo gilipollas está haciendo peligrar a nuestra gente en todo el mundo" diría Casey en una ocasión ante congresistas que investigaban el asunto Irán-Contra.

Corría 1986 y Reagan se enfrentaba a las elecciones de mitad de mandato, con lo que no podía permitir que esto "saliera a la luz". El 10 de noviembre el presidente Reagan repitió como un loro "No vamos, repito, no vamos a intercambiar armas por rehenes". Una vez más, como el caso del U2, de Bahía de Cochinos o la guerra en centroamérica, el presidente de Estados Unidos mintió para proteger las operaciones encubiertas de la CIA.
Pero esta vez muy poca gente le creyó.

jueves, 22 de enero de 2009

Recuerde que está matando a un hombre.


La desclasificación de documentos de la CIA en el 2005 evidenció una posible conexión cubana entre Lee H. Oswald y la inteligencia cubana (si es posible llamarla así) lo que inició una serie de entrevistas entre el Congreso de los Estados Unidos y los por entonces responsables de inteligencia. Richard Helms que durante los sesenta sería jefe del servicio clandestino y luego director de la CIA declaró al Congreso en 2005 que su adjunto Desmond Fiztgerald había entregado armas de alta precisión con mira telescópicas a un agente cubano llamado Rolando Cubela que resultó trabajar para Castro la misma semana en la que fue asesinado el Presidente Kennedy. Esto se une a la conexión cubana que tenía Oswald. Éste había pedido de forma reiterada el visado de residencia en la URSS en su embajada en México DF, pensaba esperar en Cuba hasta que éste se tramitase. Ambas pistas señalan a Cuba como la organizadora del asesinato de Kennedy. Pero las conclusiones de la CIA nunca llegaron a la comisión Warren por miedo al terremoto político que podía desencadenar. Solo son pistas que se han desclasificado recientemente y recogidas por Tim Weiner en "Legado de cenizas".
Más tarde el presidente Johnson diría: "Kennedy trataba de atrapar a Castro, pero Castro le atrapó a el primero".
La venganza de los Estados Unidos y la CIA llegó con la caza del Che. La llegada de un general derechista al gobierno de Bolivia en 1966 puso a la CIA sobre la pista del insurgente, pista que pensaban perdida ya que tenían al Che por muerto en la República Dominicana. En 8 de octubre de 1966 el Che fue capturado tras un enfrentamiento con los soldados bolivianos y con él se desvanecían sus sueños de crear un Vietnam sudamericano. En su interrigatorio el Che dijo que Fidel solo había ajusticiado a los invasores extranjeros, luego, él mismo soltó una sonrisa al analizar que él mismo en esa situación era un invasor extranjero. Inistió en que sus ideas prevalecerían. Moriría por una ráfaga de ametralladora, sus últimas palabras fueron para Fidel, su mujer y su verdugo, le dijo: "Recuerde que está matando a un hombre".
La Agencia pidió las huellas dactilares para certificar la identidad del Che. "Puedo enviarle los dedos" dijeron sus captores. Sus verdugos le cortaron las manos y las mandaron a la CIA. Ésta fue una de las pocas operaciones de contrainsurgenia que tuvieron éxito en la historia de la CIA. El tiempo ha demostrado que sus ideas no solo no prevalecerían, sino que el comunismo "a la cubana" se ha convertido hoy en día en una rareza política en el mundo y que las ideas que han prevalecido fueron las del asesinado Presidente John F. Kennedy, pese a todos sus errores.

miércoles, 21 de enero de 2009

¿Quién es Barack Hussein Obama?


Los hemos hecho, hemos sobrevivido a un espectáculo de sobreactuación con lapsus incluido. Hemos sobrevivido a la toma de posesión de Barack Hussein Obama, el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos. Hemos asistido a la jura del ticket presidencial y hemos escuchado un gran discurso. Fue muy bueno porque fue una amalgama de discursos de los mejores presidentes de los Estados Unidos, fue Roosevelt cuando habló de la guerra, de Truman cuando habló de la contención del terrorismo, de Kennedy cuando habló de firmeza. Pero ¿cuándo fue Barack Obama?. En ningún momento fue él mismo, su discurso solo fue una amalgama de lo anterior y lo dicho en primarias por Hillary Clinton sigue sin responder ¿Qué opina Barack Obama sobre los asuntos cruciales? En el Senado tuvo más vacaciones y más votaciones ausentes que el presidente Bush. Creo que esperamos demasiado de un hombre que al final solo es un hombre. No hubiera estado de más que hubiera un par de lacayos que le susurrasen al oido "recuerda que solo eres un hombre" como hacían en la antigua Roma.

Obama fue todos esos presidentes, por eso no fue original porque ya hemos escuchado esos discursos en 1933, en 1949, 1953 y 1961, y el del 2009 solo fue un resumen bajado del rincón del vago de la historia americana que no aportó absolutamente. Esperemos por el bien de Estados Unidos y de la economía mundial que aporte lo que Roosevelt, Truman, Eisenhower y Kennedy, porque me temo que si aporta algo de él mismo entonces nos encontramos en la incertidumbre.

 

sábado, 17 de enero de 2009

Señoras y señores: El Presidente de los Estados Unidos.


Hoy 20 de Enero toma posesión el flamante y nuevo presidente de Estados Unidos, la estrellita del márketing mediático Barack Hussein Obama, ayer ha habido un multitudinario concierto y hoy hablará desde el mismo sitio que Martin Luther King. Tras la llegada a Washington como lo hizo Lincoln es lo que le faltaba (salvo porque Lincoln lo hizo a escondidas a una ciudad claramente secesionista en ciernes de una guerra civil) al nuevo Presidente para hacer más teatro. Todo este teatro viene a evidenciar la complejidad que ha ido tomando el proceso de toma de posesión de los presidentes americanos. También evidencia la primacía del poder ejecutivo sobre los demás. Pero ¿Cómo se ha ido complicando esta ceremonia?

Hombres mucho mejores y más capaces que Hussein Obama dieron forma a una ceremonia que hoy es más circo que solmne. La primera de ellas sita en Washington fue la de Thomas Jefferson en 1801 y su discurso fue el primero en ser transcrito a los periódicos, así mismo fue el mismo Jefferson quien, en 1805, instauró la tradicional parada militar ante el Capitolio, claro que entonces se juraba dentro de la cámara.
En 1809 Dolly y James Madison instauraron el tradicional baile de toma de posesión, hasta seís que hay hoy en día. Pero los excesos tuvieron que cesar para la toma de posesión de 1813, debido a que fue la primera acaecida en tiempo de guerra, a poco de que los británicos tomasen la capital y quemasen la Casa Blanca (por entonces Executive Mansion). La tradición se modificó hasta parecerse cada vez más a la acual, con Andrew Jackson en 1829 la ceremonia se trasladó a la escalinata del Congreso de los Estados Unidos para que el populacho (que había alzado al fundador del Partido Demócrata) disfrutase del espectáculo, un alargado ceremonial que no lo fue nunca tanto como en 1841 donde William Henry Harrison dio el más largo discurso inagural de la historia desprovisto de guantes, abrigo o sombrero de copa bajo una ventisca de nieve que azotaba Washington DC, discurso que le costó la vida, ya que moriría un mes más tarde de pulmonía siendo el presidente más breve de los Estados Unidos.

La siguiente novedad se introdujo en 1925, en la toma de posesión del Presidente Calvin Coolidge al ser la primera retransmitida por radio y en 1949 la del Presidente Harry Truman la primera en ser emitida por TV, pero habría que esperar a la toma de posesión del Presidente Kennedy para verla en color y escuchar su famoso "no preguntes que puede hacer por ti tu país, sino que puedes hacer tú por tu país". En 1997 la tecnología dio un paso adelante con Bill Clinton, ya que fue la primera emitida por internet. El cine también se hizo eco de la toma de posesión Presidencial, William McKinley fue el primero en ser llevado a la pantalla de cine en 1897 y Herbert Hoover el primero en salir en un noticiario documental. Sería Franklin Roosevelt quien trasladaría la fecha de toma de posesión al actual 20 de Enero. Antes de él la fecha de posesión era en el mes de marzo para dar tiempo a que el colegio electoral se reuniese y eligiera al presidente, cosa que un país tan grande requería su tiempo. En la época de Roosevelt los avances en ferrocarril y la incipiente aviación permitieron que se trasladase a enero la toma de posesión y acortaron la farragosa y siempre problemática transición de cinco meses a tres.

Así la ceremonia fue tomando cuerpo hasta lo que es hoy en día, sin sombrero de copa el Presidente Kennedy fue el que dio el paso a la contemporaneidad más inmediata. Obama es muy aficionado a retorcer los símbolos por medio del marketing barato y ha hecho una toma de posesión a su imagen y semajanza, llena de oropel, veremos que es lo queda de ella en el futuro. Un Presidente que lleve con dignidad su cargo nunca debería comerciar con la grandeza como hace tan amenudo Barack Obama.


viernes, 16 de enero de 2009

20 años de misiones en el extranjero.

El Ministerio de Defensa ha hecho otra campaña a favor de las Fuerzas Armadas y me parece realmente buena. Si bien el papel del ejército sigue siendo en gran medida el mismo que antaño, parece haber iniciado en los países de Europa un rumbo más humanitario. No voy a negar las razones políticas de muchas intervenciones, pero creo que es una soberana estupidez la gente que cree que debería desaparecer.
En muchas ocasiones las misiones no son de paz, sino de guerra, pero en todas ellas a España no se le ha perdido nada, se está allí por motivos humanitarios. Como en Bosnia (caso del anuncio) o el Líbano, donde nada tienen que ver con los intereses de España.
España está gastando millones de euros para que otra gente pueda vivir mejor. Nuestros soldados son el escudo humano de unas rencillas y guerras entre grupúsculos para que la gente pueda vivir mejor, y me parece una hipocresía la demagogia que se hace con ellos. Critiquemos el proceso de toma de decisiones, pero no a la gente que solo cumple órdenes.

Si el honor es una palabra que mucho le gusta a los militares y pocos ejércitos la merecen, no pasa con España. El ejército que sirve a la democracia Española lo hace sin duda con Honor.


Las flores del desierto.


En un comentario de una entrada anterior se me había sugerido escribir un artículo sobre la situación en Gaza, y la verdad es que me cuesta recoger el guante porque la situación es de una sinrazón tal que no me veo con capacidad para realizar análisis alguno. Así que lo que he decidido es hacer una serie de reflexiones personales y a ver los comentarios que se adhieren.

Me niego a hacer un análisis de todas y cada una de las confrontaciones árabes-israelíes, sería una pérdida de tiempo porque los motivos y objetivos de cada una son diferentes. Supongo que esta guerra se encuadra en el tipo del conflicto con el líbano de hace dos años. Supongo que Israel quiere descabezar a Hamás (y en parte lo ha conseguido) pero a un precio humano y de capital político desorbitado como en su día quiso descabezar a Hezbolá. Pero hay un hecho que no tiene en cuenta y es que los cobardes de Hamas residen en Siria escapando del horror de Gaza y animando a sus "compatriotas" cómodamente desde el exilio. La inutilidad de un alto el fuego se debe, a mi entender, al hecho de que la autoridad palestina no existe, existen multitudes de autoridades palestinas, por lo que una de ellas puede aceptar el alto el fuego bajo unas condiciones que otras facciones no aceptan y vuelta a empezar. Por tanto, ¿Con quién se debe firmar el Alto el fuego? Otra reflexión oportuna es el hecho de que no existen dos figuras claves en las relaciones internacionales. El mundo está sin Secretario General de la ONU y sin Presidente de Estados Unidos.
George Bush ha pasado unas doradas vacaciones desde el 2000 y poco ha hecho en lo que a la resolución del conflicto en Oriente Medio. Tan poco ha hecho en sus mandatos que ni siquiera ha enfermado de esa dolencia americana que padecen todos los presidentes salientes: resolver el conflicto en Oriente Medio. Simplemente el Presidente de Estados Unidos no existe.
En cuanto al Secretario General de la ONU, lo ocupa un inutil de tal calibre que mejor que no existiese. Un hombre de muy bajo perfil político e internacional que no interrumpió sus vacaciones cuando comenzó el conflicto entre Georgia y Rusia, un hombre que dio el beneplácito a la situación de Iraq y casi lo matan en un atentado cuando estaba alabando la seguridad en Bagdad. Un hombre que fue elegido inútil entre los inútiles para que Naciones Unidas no molestase a las grandes potencias.
A todo ello hay que sumarle la cita electoral que los israelíes tienen en febrero. Un tocado partido Kadima se presenta a las elecciones más débil sin Ariel Sharon y su nueva dirigente Zipi Livni tiene que mostrar que es tan fuerte y tiene tanta determinación como los halcones de su partido. Otra nueva Golda Meir y esta es la hora para demostrarlo, sin presidente de Estados Unidos y con un Inútil en la ONU, al que le destrozan su sede en Gaza y sigue lamiendo culos.

La situación es grave, no por Gaza en si mismo (que también), sino porque muestra la debilidad del sistema de seguridad colectiva, todo gracias a que el Presidente Bush decidió volar el sistema (ya débil de por sí) y pasarle por encima a la ONU.

miércoles, 14 de enero de 2009

La deslealtad presidencial.


El presidente estadounidense George W. Bush ha cometido su última deslealtad de su mandato. Mientras que el mundo cuenta las horas que faltan para que el nefasto presidente salga de la Casa Blanca y deje paso a su recambio con la esperanza de un futuro mejor, George Bush juega con sus capacidades ejecutivas, la última es la concesión de medallas presidenciales a sus aliados, pero ¿están todos? yo creo que no. Falta uno: José María Aznar.

No es que me diese un golpe fuerte en la cabeza durante las navidades, pero en esta entrada voy a romper una lanza por el Presidente José María Aznar, no por lo que hiciese bien, sino por lo que hizo mal. Durante su segunda legislatura José María Aznar miró más al exterior que al interior, lo que le llevó a mantener una estrecha relación con el conservador Presidente de Estados Unidos George Bush jr, en un principio era solo una muestra de atlantismo del que hacen gala los miembros del partido conservador, pero cuando se fue perfilando la acción exterior del Presidente Bush, la cosa cambió. Había un papel para España y ese papel era modificar la política exterior española en 300 años. Desde la paz de Utrech (en palabras de Aznar) nadie se había aliado con un Estado anglosajón para llevar a cabo una acción de guerra colonial, y eso es lo que fue la guerra de Iraq, una guerra neo-colonial. Pero el caso es que Aznar jugó un importantísimo papel en el plan orquestado por la Casa Blanca, debido a que España era miembro de turno del Consejo de Seguridad de la ONU y equilibraba la balanza de los disconformes dentro de la UE. 

No solo eso. Aznar se jugó absolutamente todo su capital político y el de su partido por seguir la voluntad de Bush. Su partido perdió las elecciones y llevó al PSOE al poder por otros ocho años debido a la decisión de Aznar. Éste hipotecó al conservadurismo español a ocho años (o más) de ostracismo en el ejecutivo por alinearse con Bush... Puso a España en el mapa dicen los conservadores, parece que Bush no lo cree así, porque fue el gran ausente de esa entrega de medallas infame.
Siendo objetivo y coherente (y no defiendo a Aznar), él Presidente Aznar debió haber estado ayer en Washington y debió ser condecorado, no porque sea un honor, sino porque esta medalla es para quien se la jugó por ir de la mano de Washington en la operación militar más impopular desde Vietnam y ahí Aznar debió ser condecorado. Es una medalla a la peor política exterior posible.

Pero al fin y al cabo, así paga el diablo a quien le sirve.